Azoteas verdes; una opción sana y económica

on viernes, 17 de abril de 2015

Desde hace varios años se ha escuchado hablar sobre los diversos beneficios que tiene el crear huertos o jardines en las azoteas de los edificios, siendo estos, no solo favorables para el ambiente sino también para la salud, el confort y para ahorrar dinero.

¿Sabías que las plantas en las cubiertas o tejados funcionan como aislante térmico, que además de esto también son capaces de purificar el aire y que a su vez, pueden ayudarnos a ahorrar dinero?



El tener techos verdes permite regular la temperatura del edificio. Gracias a estos, en verano, la temperatura interna de un edificio puede ser hasta 5ºC menor que la externa, y en invierno, ayudan a que el calor interno de la vivienda no se escape. Con esto es posible disminuir el uso de calefacción y de los aires acondicionados, lo que traerá consigo no solo una mejora del confort y un ahorro de energía sino también de dinero.

Por otro lado, esta acción también favorece directamente la salud. Las plantas purifican el aire que se respira gracias a su proceso de fotosíntesis, por medio del cual absorben CO2 y emiten O2, siendo este último un elemento indispensable para la vida. Al estar rodeados de una mayor cantidad de plantas, la cantidad de CO2 absorbida y que es producido por, entre otras cosas el transporte, las calefacciones de gas o la actividad industrial, será mayor, y por consiguiente el aire a respirar será más limpio. Esto también implica una reducción directa de la cantidad de emisiones producidas por la vivienda; cuanto más CO2 sea absorbido por las plantas, la huella de carbono de dicha vivienda será menor.  

La verdad es que la importancia de los techos verdes se está haciendo notar, y son muchas las acciones que se están generando a nivel mundial para promover la creación de los mismos: desde el desarrollo de proyectos en esta materia impulsados por gobierno, hasta la instauración de leyes que obligan a la creación de los mismo en edificaciones nuevas. En Copenhague, en el año 2014, se instauró una ley que obliga a que las azoteas de los edificios de nueva construcción sean verdes; además, se está trabajando en un proyecto que tiene como meta transformar las azoteas de los viejos edificios en huertos o jardines, a fin de alcanzar ser neutrales en emisiones de carbono para el año 2025.

Ante esta realidad España no se queda fuera. En su territorio, y específicamente en las cercanías de Madrid, se encuentra una de las azoteas verdes más grandes de mundo: las correspondientes a la ciudad financiera del Banco Santander con aproximadamente 100.000 m2.



Si tienes la posibilidad de crear un jardín o huerto en la azotea de tu hogar, no dejes de hacerlo; con esto podrás disfrutar de grandes beneficios, y además, si siembras hortalizas, ahorrarás un poco m entre otras cosas el transpe otras cosas el transpporte y la actidad industrial,nes; con estas podrrna del edificio sea hasta 5ás de dinero cultivando tus propias verduras en tu peculiar huerto urbano.


Las cámaras de aire en los muros no aíslan

on martes, 17 de marzo de 2015

En invierno, en muchas ocasiones el frío se torna insoportable, y en verano el calor invade la vivienda. La verdad es que sea la temporada del año que sea, siempre que se llega al hogar lo que se quiere es estar cómodo, es poder vestir ropas confortables sin pasar frío ni calor y sin tener que pensar en los gastos que puede generar el uso de aire acondicionado o de calefacción.

¿Sabías que si una vivienda no está bien aislada la misma requerirá que el aire acondicionado o la calefacción estén encendidos por más tiempo para alcanzar la temperatura ideal, situación que provoca un mayor consumo de energía y un incremento en la factura?



En este nuevo post les hablaremos un poco sobre el aislamiento térmico a través del insuflado de la celulosa en las cámaras de aire en los muros, un material, que gracias a su composición y a su baja conductividad térmica, es capaz de regular la cantidad de calor que entra y sale de una edificación, y por consiguiente de disminuir el consumo energético en climatización hasta en un 25%.

La celulosa es un material de carácter orgánico usado en tejados y muros que tiene gran cantidad de finalidades: desde regular la humedad y evitar la condensación en paredes, hasta aislar térmica y acústicamente las paredes, proteger contra incendios (no propaga la llamas) y evitar el ingreso de corrientes de aire a través de huecos en los muros. 

Con la utilización de este material para aislar una edificación, no solo se conseguirá mayor confort y un ahorro de dinero, sino que también se protegerá la salud y se cuidará al medioambiente: la celulosa es un material que para su producción requiere menos cantidad de energía que otros aislantes, y que al ayudar a disminuir el consumo energético de una vivienda, oficina u organización, impacta directamente en la disminución de la huella de carbono de ese edificio.

A pesar de lo que muchas veces se cree, aislar una vivienda con el insuflado de celulosa no requiere de mucho tiempo ni de la realización de obras, el proceso es bastante simple: 

En primer lugar un experto deberá inspeccionar la edificación.
Luego se deberá realizar una prospección para ver el estado de la cavidad. 
Se deberá introducir una manguera para insuflar la celulosa a presión a través de pequeñas perforaciones. 
Y por último, se deberán cerrar las perforaciones creadas.

Muchas son las acciones que se pueden llevar a cabo para disminuir el consumo energético y/o el gasto en la factura, sea este en el lugar donde se vive, se estudia o se trabaja. En nuestro siguiente post continuaremos dándote típs en esta materia. 

Si quieres más información, no dejes de consultar la sección de Aislamiento en nuestra Web. 

¿Es posible disminuir el gasto de calefacción?

on martes, 11 de noviembre de 2014

Con el paso de los años notamos cómo el invierno empieza cada vez más tarde; sin embargo, cuando llega lo hace de golpe y requiriendo calor lo que hace necesario el uso de los radiadores en los hogares.

Además empieza a anochecer más temprano y a amanecer más tarde, también notamos cómo comienza a disminuir la temperatura y modificamos nuestra vestimenta para protegernos del frío. Cuando las temperaturas bajan solo pensamos en llegar a casa y que ésta conserve una temperatura agradable que nos haga sentir confortables.

Sin embargo, por mucho que nos pese, los términos “conservar” y “agradable” implican un mayor coste en la factura energética ya que nos obliga a dejar encendida la calefacción durante todo el día y en toda la casa, aunque estemos fuera, situación que conlleva a un desperdicio de dinero y de recursos.


Es cierto que no es posible hacer desaparecer el coste generado por la calefacción si queremos estar confortables, pero ¿Es posible disminuir el gasto generado por el uso de la misma?

La respuesta es sí; como en muchas cosas, la tecnología en este tema ha ido avanzando. Hoy día existen equipos y aplicaciones que permiten controlar la temperatura de los radiadores en el hogar u oficina a distancia y por sectores, programar para que estos se enciendan y se apaguen cuando se desee, e incluso configurar el sistema para que la temperatura suba o baje en una estancia determinada del hogar a una hora específica. Es importante decir que lograr esto no implica un alto coste ni modificaciones en el hogar.

Por lo general las instalaciones domésticas funcionan mediante una caldera comandada por un cronotermostato que normalmente está en el salón. Este dispositivo establece a qué temperatura debe estar toda la casa tomando como referencia la que hay en el salón. Esto nos lleva a identificar dos primeros problemas:


1.     ¿Por qué tengo que tener toda la casa a la misma temperatura? Realmente dependiendo de la hora del día y de la noche las necesidades de calor cambian de una habitación a otra y por lo tanto un sistema como el planteado implica grandes ineficiencias y, por lo tanto, mayores costes.

2.     ¿Todas las habitaciones alcanzan la misma temperatura que el salón? En realidad las habitaciones orientadas a norte tendrán más dificultad y nunca alcanzarán la temperatura que marca el salón y otras en cambio en las que de más el sol subirán incluso por encima de la temperatura deseada en el salón. Esto, obviamente, es otra fuente de gasto innecesario en calefacción.

Si complementas tu sistema de radiadores con cabezales termostáticos programables que abran y cierren cada radiador en función de la temperatura de esa habitación y teniendo en cuenta la programación se pueden lograr ahorros superiores al 40%. Así, por ejemplo de noche la calefacción en el salón o la cocina se cerrarían dejando abiertos los radiadores de los dormitorios y, en cambio cerraría los dormitorios de día cuando no haya nadie en ellos abriendo el salón. Al reducir el tamaño del circuito de calefacción dependiendo de las necesidades el gasto de la caldera se reducirá en la misma proporción.

Con esto, dejarás de preocuparte por que tus hijos se destapen por la noche y pasen frío, porque haya una habitación que cuesta más calentar y nunca alcanza la temperatura deseada o porque tu factura energética se vea fuertemente incrementada.








El Medio Ambiente nos importa un bledo

on jueves, 15 de septiembre de 2011

El CIS ha publicado uno de sus barómetros. En este caso hace referencia a los 3 problemas más importantes para los españoles.

En el año 1997 el medio ambiente estaba en ese ranking de 3 para poco menos del 5% de los españoles. Estábamos en un momento difícil saliendo de la crisis del 93 y parecía que el que "España fuese bien" era más importante. Además los descerebrados de ETA andaban haciendo se las suyas y todavía la burbuja inmobiliaria no había vaciado las listas del Inem (ni las aulas se los institutos).

En aquellos años se empezó a implantar de forma seria la recogida selectiva de basuras, Aznalcollar se fue al garete gracias a Boliden y los chicos de Acerinox fundían fuentes radiactivas. Todo ello y el contagio de nuestros vecinos europeos hizo que en 1999 ese porcentaje se elevas nada más y nada menos que al 12%. Parecía que poco a poco íbamos siendo conscientes de que el dinero no se podía comer y que por lo tanto si queríamos un futuro para nuestros hijos e hijas había que cuidar un poco el planeta.




Pues bien, pasados 12 años, firmado el Protocolo de Kioto, con Al Gore Príncipe de Asturias, con un Prestige en Galicia y media España arrasada por el fuego y las olas de calor cabría esperar que ese porcentaje hubiera poco a poco subido.

¡PUES NO!!!!!


El dato de julio de este año ya fue sobrecogedor: 0,2% de los Españoles pensaban que el medio ambiente debía estar entre los 3 problemas mas importantes para nuestra vida y nuestro futuro. Es decir, que el medio ambiente le importaba a un señor de Burgos y a un turista sueco que engaño a los del CIS cuando hacían la encuesta.




Este verano, no obstante un nuevo hecho ha irrumpido en la escena (aunque visto lo visto no se si alguien se habrá enterado): El Polo Norte, esa gran masa de hielo flotante en lo alto del planeta (según nosotros lo representamos) se descongela. Hace 3 años ya se abrió en verano una vía navegable por el norte de Rusia (

¿Quién inventó el "Desarrollo Sostenible"?

on lunes, 24 de enero de 2011

A comienzos de los 90, coincidiendo con la llamada Cumbre de la Tierra de Rio, Gro Harlem Brundtland, por aquel entonces Primera Ministra de Noruega, publicó el que se conoce comunmente como "Informe Brundtland". En aquel informe se plasma la que hoy es la definición más extendida de "Desarrollo Sostenible":

"Aquel desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las generaciones futuras".


Dicho así, lo cierto es que suena muy bien. Es como si hubiese un "truco" para que yo pueda vivir bien y mi conciencia no se vea afectada (en el caso de que tenga conciencia más allá del año próximo) por haber dejado sin posibilidades a mis hijos o a mis nietos.

Pero el problema de esta definición es que cuenta con un elemento totalmente subjetivo y manipulable por esta nuestra sociedad de consumo, "las necesidades actuales". ¿Cuáles son mis necesidades actuales?, ¿comer?, ¿un lugar dónde dormir?, ¿ropa?, ¿salud?... y por qué no, ¿educación?, ¿cultura?, ¿deporte?. Y ya que estamos... ¿vacaciones en la playa?, ¿equipo Hifi?, ¿Ipod, Iphone o mejor aun Ipad?, ¿un Ferrari?, etc, etc...

¿Dónde está el límite?. Luego veremos si que yo tenga todas esas cosas afecta o no a las posibilidades de las generaciones futuras. Pero, ¿si no afectase?, ¿sería razonable que todos nosotros tratásemos de tener un Ferrari?

Hoy en día todo lo que no es manifiestamente dañino para el medio ambiente es "sostenible" o al menos así se publicita. Nuestros políticos hacen leyes de "Economía Sostenible" que, supongo, se definirá como aquella economía que permite que sigamos creciendo sin poner en peligro que nuestros hijos también lo hagan.

¡Ya está bien!, como diría aquel, ¡Un poquito de Por favor!. No es cierto no puede haber crecimiento sostenible ilimitado en un planeta finito y el que diga lo contrario pura y simplemente miente.

Hoy somos 6.800 millones de habitantes y en 2050 seremos más de 9.000. Las selvas se están yendo al garete, las especies se extinguen como nunca en la historia de la Tierra (incluyendo el famoso meteorito de los dinosaurios), los recursos se agotan y nosotros seguimos engañándonos pensando que puedo seguir creciendo y que no se note que lo hago.

Si realmente fuésemos serios empezaríamos a hablar del "Decrecimiento Sostenible". Qué sería aquel que nos permitiría llegar a un punto de equilibrio sin que el sistema se fuese a freir espárragos. La idea sería consumir menos y hacer que las cosas nos durasen más. Esa reducción de nuestro supuesto "nivel de vida" iría a los países subdesarrollados (siempre he pensado que eso de los "países en vías de desarrollo" era un eufemismo inmoral) de manera que ellos mejorasen su calidad de vida y se llegase a un Planeta que mantenga un equlibrio, esta vez sí, "sostenible". Los países más pobres al ganar en calidad de vida reducirían su tasa de natalidad con lo que se equilibraría la población en la tierra.

El problema básico radica en que todas la economías del mundo se basan en el crecimiento (sostenible o no) como el paradigma de la bondad. En España ahora estamos en crisis y saldremos de ella cuando nuestro crecimiento supere la barrera del 3% (eso al menos dicen nuestros políticos). Un aumento del 3% significa que doblamos nuestro tamaño de producción y consumo en unos 20 años, con lo que de mantener esta senda de crecimiento de aquí a 2050 habríamos triplicado nuestra capacidad de producción. Si esto se extiende al resto del mundo, ¿a alguien se le escapa que no es viable?

Sugiero sinceramente ver un reportaje que ha emitido la semana pasada Televisión Española sobre la obsolescencia programada y que le deja a uno helado.


Y todavía nos empeñamos en hablar de sostenibilidad. ¡Increible!